Relatos


Artemio
Fuera del Tiempo
Montano imagina el Manantial
San Montano se aparece en la Farmacia
Montano, una lluvia de Ventano

Artemio

Artemio Espada Clark cerró la escotilla superior de su velero solar y se sorprendió del reluciente aspecto que presentaban los cromados de la sala insignia. Guiñó un ojo a XL37glú y solicitó de la torre de control la inmediata ecuación de despegue.
A-"¡Uhmmm, hacia la galaxia Julia!"
Un ligero cosquilleo se adueñó de su estómago pero ninguna duda cruzó por su cerebro porque él era uno de los cuatro buscadores del manantial de la noche y nada se debía interponer en su camino.

La torre de control ya había dado las oportunas órdenes y la Ovnichento II hacia rugir los fotoinyectores elevándose por la turbia nada del cielo saturniano. Artemio se encontró con la primera dificultad.
A-"¡Glu!¿Dónde demonios has escondido mis gafas?"

La Ovnichento II navegaba de nuevo por los espacios interestelares. Los fotoinyectores multiplicaban la potencia del viento solar manteniendo las velas de amianto tersas e infladas. Algo así como si una docena de angelotes estuviesen soplando sobre la popa de la nave. Y, mientras la quilla de la Ovnichento II lamía el eter del macrocosmos, Artemio Espada Clark y XL37glú combatían de la mejor forma posible los inevitables periodos de sensaciones lánguidas:
A-"Base10, vector4 coordenadas alfa"
G-"Agua. Base10, vector3 coordenadas gamma"
A-"¡Rayos y centellas! Tocado uno de cuatro... Uhmmm Uhmmm Uuuuhmmm Base10, uhmm vector5 coordenadas ceta."

Todo era paz y tranquilidad en la Ovnichento II. Pero Artemio Espada Clark no podía evitar mirar de cuando en cuando el visor de la pantalla-rádar. Posiblemente faltaba mucho tiempo aún, pero en algún momento tenía que aparecer ante sus ojos la inconfundible silueta de la galaxia Julia. Artemio no tenía miedo. Estaba simplemente nervioso. Como el enamorado que acude a la primera cita.

Con XL37glú ocurría exáctamente lo contrario. El robot humanista era la concentración en persona. Jamás su cerebro era compartido por dos ideas al mismo tiempo.
G-"Base primera, vector uno, coordenada hada, digo, alfa"
A-"¡Pero cómo es posible!¡Si lo tenía justo en la esquina!"
G-"¿Hundido?"
A-"¡¡Sí!! Hundido mi submarino solar. No se puede jugar contigo, XL"

En aquel momento Artemio Espada abrió los ojos cuanto pudo. Glu manipulaba ansiosamente un tablero lleno de luces interminentes. Algo estaba ocurriendo, y Artemio no acertaba a comprenderlo. Giró sobre sus talones... y nada. A sus espaldas tampoco se veía nada anormal. Pero una cosa era segura, XL no se inquieta si no es estricta y fatalmente necesario. ¡Qué demonios estaba pasando! Espada tenía ya dolorido el cuello de tanto girar la cabeza hacia los lados. Se detubo nuevamente frente a la pantalla de rádar.
A-"Pero... debe ser que está estropeado."
Luego corrió a mirar por una de las escotillas de proa. Sí, era evidente, habían entrado en un globo de vacío. Era lo que los arcáicos navegantes llamaban Calma Chicha. Los neutrones transparentes de los vidrios de proa dejaban traslucir un decorado perfectamente interestelar pero estático.
A-"Mira Glu, parece una postal".
La Ovnichento no se movía. Los fotoinyectores rugían batiendo sus aspas contra la nada. El viento solar se había detenido y nada se podía hacer hasta que las velas de la nave se inflaran de nuevo.
XL37glú hizo un rápido balance de la situación. En los globos de vacío la radio no vale para nada pues las ondas se quedan flácidas y, en vez de alejarse por el eter, se van posando suavemente sobre el casco de la nave. Y de este modo uno puede escuchar durante horas y horas sus propias palabras rebotando contra el tejado de la cubierta. En definitiva, no se podía pedir socorro.

Pero todavía tenían provisiones suficientes para una docena de grupos de sensaciones y era de esperar que la calmachicha se desvaneciera pronto.
Artemio no sintió miedo si no fastidio. Mientras limpiaba sus gafas meditó sobre el retraso que les causaría aquel incidente. No es que tuviera que cumplir ningún plan de ruta pero quería tomar contacto visual con la galaxia Julia cuanto antes. Glu, por su parte, parecía estar entretenido en pasar el compensador iónico por los paneles laterales de la sala insignia. Pero la verdad es que lo único que hacía era disimular su preocupación. Él conocía casos en los que un globo de vacío había conseguido destruir una escuadra entera de naves poderosas y bien surtidas. Además, Artemio estaba en una fase psíquica que se podía calificar como de "compleja/encarnada" y lo que necesitaba era, según sus conocimientos antropológicos, mucho aire libre y mucho deporte.

"En alguna parte está su silueta. Por algún espacio evoluciona girando como una pelota humana. Algún viento hace ondular sus cabellos mientras sus brazos son como aspas tranquilas. En algún lugar del universo ella está cansada de recibir a quien no espera. Y quizá sea yo quien pueda viajar hasta su sombras lunares. Pero aquí estoy. Prisionero del vacío. En tanto ella, la galaxia Julia, se aleja de los mundos vistos sin que nada pueda arrancarme de este saco de olas que no existen."

De pronto XL37glú se echó los auriculares superiores a la cabeza y comenzó a maldecir su destino aciago:
G-"El rádar dectecta presencia autónoma, algo se acerca caminando por el espacio. ¿Quién puede comprenderlo?".

Una inmensa nave con forma de cepillo de barrer la cocina apareció por los visores de sotavento. Avanzaba con cierta rapidez y soltaba un humo violeta en forma de volutas caprichosas. Parecía como si una inmensa cachimba estuviera colocada en la punta de la nave.

Se colocó delante de la Ovnichento y con un ligero hormigueo activó sus imanes. Artemio Espada Klark notó la pequeña sacudida. ¡Se estaban moviendo!

Sentado en su butacón de la sala insignia vio como la Ovnichento estaba enganchada a 'La Barredora'. Así la había bautizado Glu. Y a remolque se deslizaba por el vacío.

Poco a poco el humo violeta impregnó el casco del velero solar y Artemio recibió un sopor in-sopor-table. Se cerraron sus ojos y perdió el conocimiento.

_____________________________

Artemio Espada Clark no se enteró de nada. El baho violeta que exhalaba aquella nave con forma de cepillo de barrer había penetrado misteriosamente en el interior de la Ovnichento II dejando incosciente al navegante espacial. Pero para XL37Glú las cosas no fueron tan simples y mucho tuvo que pensar a lo largo del tiempo en que 'La Barredora' los fue arrastrando através de la calmachicha que paralizaba las rutas estelares.
Pocas veces se había visto Glu en un caso así. Y por sus venas de cobre circulaba el desconcierto.

XL: - Según las leyes interestelares, esto es un secuestro. Aunque, por otra parte, nos están salvando la vida.¡Qué lío!

La situación era, a parte de confusa, realmente compleja.
En caso de secuestro espacial la nave agredida debía presentar sus certificados de procedencia y sus pólizas de seguros contra destinos inciertos.
Los agresores, por su parte, tenían obligación de enseñar un memorandum de propósitos que incluía datos sobre las instalaciones a usar por los secuestrados. Si tenían ducha, por ejemplo.
Un secuestro en el que no se presentaba el memorandum de propósitos era absolutamente intolerable. Y el agredido no tenía más remedio que hacer uso de todos sus métodos de defensa. En caso de que tuviera algunos.
"Sí, pensaba Glu, si esto es un secuestro se debería programar la nave para una respuesta contundente. O, incluso, intentar un abordaje de castigo. Pero, si nos están salvando la vida, sería adecuado subir los gallardetes y el pabellón principal como saludo."

El cerebro del robot trabajaba infatigablemente. Glu miró a Espada en espera de algún indicio que pudiera aclarar las cosas. Pero Artemio estaba incosciente. Con las gafas sobre la nariz y un hilillo de baba corriéndole suavemente a lo largo de la mejilla. XL37glú pensó que con aquella pinta nadie le tomaría por ¡un buscador del Manantial de la Noche!

Artemio Espada Clark se despertó acunado por un extraño traqueteo. Se pasó la palma de la mano por la mejilla húmeda y, sin moverse, intentó comprender lo que estaba ocurriendo. XL37glú, de espaldas, parecía estar haciendo algo muy importante con los vectores de coordenadas. Aunque ya tenía un aspecto tranquilo y relajado, como el que lleva varias horas montando guardia en el timón.
Sin duda, y por alguna razón que él desconocía, estaban en pleno rasante, surcando algún camino aéreo.
Se veían los árboles de color ámbar, con hojas en forma de pai-pai, recortándose contra un cielo de fuego blanquecino. Profundas depresiones cortaban el terreno y Artemio sentía desaparecer el firme de cuando en cuando. Un profundo vacío se apoderaba de su estómago cada vez que esto ocurría.

A:- ¿Dónde estamos, Glu?
XL:-¿Quién puede saberlo?

Glu explicó que 'La Barredora' había depositado la Ovnichento sobre un cosmo-raíl a pocos metros de la superficie de un planeta desconocido para él. Hasta el momento no había ocurrido nada especial, se limitaban a viajar de este a oeste.

A:- Bien... pues disfrutemos del paisaje. ¡Anda, Glu, programa mientras tanto algún registro antiguo de esos que tanto me gustan!
(suena una melodía añeja desconocida por mí-nota de la transcriptora)

De pronto relampaguearon los paneles del verelo solar. Las luces parecían haber perdido su antiguo fulgor. Artemio Espada se incorporó de un salto. Fue entonces cuando comenzó a oírlos.

? (voz de Taibo):- ssss Artemio Espada Clark sssss...
A:- ¡¿Eh?! ¿Quiénes sois? ¿Qué queréis de nosotros?
?:- Calla y escucha. sssss . Te has aventurado muy lejos. Has conseguido llegar hasta las puertas del Universopssssss... Nosotrrrossss, los baarrrredoresssss, somos los porteros. Os recogimos a la deriva y os hemos traído a nuestro planeta-control psssss... Entrasteis por los puertos civilizados y nuestro cosmo-raíl os conduce a los puertos del Oestepsssss... Todo puertos bravos pues de allí parten lossssenderossss de la Galaxia Julia pssssss... Tú todavía estás a tiempode retroceder.... Nosotros no podemos influir tffssss en tu decisión pues tan solo administramos este ptfffssstfff corredor entre el sí y el noffssss... Pero si dices "alto" el tren se detendrá y te enviaremos a tu viejo mundo. tffffsipssssp.. Tienes algunas sensaciones para pensarlo antes de que se abran las compuertas del Oesstxttessss... porque entonces, nada que no seas tú mismo podrá hacerte volver sstfff jejeej por estos corredores
maternales (¿?)

Artemio se llevó el pulgar y el índice a la altura de los párpados y, alzando las gafas, se sacudió los ojos con pesadez. Luego miró a XL...Glu que mantenía todo su sistema electrónico inmóvil como si le hubiera dado un aire.

A:- Oye, Glu, estoy pensando que quizá prefieras quedarte en este hermoso planeta. Yo podría recogerte a la vuelta. ¿Qué te parece?

Una docena de luces se encendieron simultáneamente en el coco del robot. Sus circuitos empezaron a echar chispas y el cuaderno de bitácora pasó rozando los cabellos de Artemio.
A:... Hum... entonces juguemos la revancha de los barquitos. ¿Preparas tu sector de coordenadas? Mundo nuevo, triunfo nuevo... (canturrea)

Pero la apariencia despreocupada no podía ocultar la tensa emoción que se agolpaba en el pecho de Espada. ¿En qué acabaría todo aquello? ¿Él y Glu llegarían hasta la Galaxia Julia?
Eran dos hombres y un destino.

Se abrieron las compuertas del Oeste y la Ovnichento salió disparada haciendo "ranas" en un Universo nuevo, desafiante y misterioso.

?:-¡Ánimo, Artemio! aafffssfsspsss los neutros barredores hemossssssssssfssssapostado por tissssff

La última etapa del viaje hacia la Galaxia Julia había comenzado ya. Tras abandonar el planeta de los Barredores, frontera del Universo conocido, Artemio Espada Clark contemplaba embelesado un cielo verdoso repleto de lunares color limón. De cuando en cuando, algunos colgajos oscuros se deslizaban frente a los cristales de la Ovnichento II. Eran meteoritos fibrosos que carecían de rigidez y que, en algunos casos, llegaban a medir centenares y centenares de kilómetros.

A:-¡Cuántas historias podremos contar cuando volvamos!, ¿eh, Glu?! Y.. si volvemos, claro.

Pero el robot humanista estaba más ocupado en los paisajes interiores de la nave. Sus circuitos de atención no eran capaces ya de concentrarse ni en el juego de los barquitos vectoriales ni en las palabras de Artemio, pues algo pasaba en los paneles frontales. Algo que escapaba a la omni-comprensión de XL37glú. Hasta la mismísima e infalible pantalla-rádar reflejaba una gran cantidad de formas increíbles.

XL:- El espacio está repleto de lunares con gran cantidad de carga iónica. La pantalla-rádar parece un traje de sevillana.
A:-¡Claro! Tú lo ves por la pantalla y yo lo estoy viendo por los vidrios de neutrones. Bien, es preciso que estemos cada uno alerta en su puesto. En cualquier momento puede ocurrir lo inesperado. Aunque,... bien mirado, lo inesperardo es que no ocurra nada. Hum... eh... bueno, pero mientras ocurre o no ocurre nos podremos recrear en estos paisajes que ningún otro hombre vivo ha contemplado jamás.

Desfilaron por un universo de perfiles verdosos, repleto de lunares que se mantenían como imantados en la bóveda celeste. Una franja morada apareció en el horizonte. Luego se cimbreó hacia ambos lados y, poco a poco, se fue cubriendo de simétricas escalas de colores. Más tarde varios soles concéntricos se desplegaron verticalmente dejando tras de sí una estela de sangre dorada. Por fin, el espacio se fue cubriendo de una especie de arena similar a la del desierto. Todo era marrón entonces. Todo menos un diminuto triángulo violeta que se acercaba vertiginosamente al velero solar.
La Ovnichento, hábilmente conducida por XL, atravesó el triángulo violeta. XL37glú silbó por primera vez en su vida. (silbido largo) Cientos, millares de formas geométricas flotaban a la deriva en aquel espacio acuoso que se escondía tras el triángulo. Rombos, esferas, pirámides, trapecios... Todos avanzaban simétricamente paralelos a la quilla de la nave de Artemio Espada Clark. Pero nunca llegaban a chocar con ella porque todo era muy grande y había sitio para todos.

Pasados los primeros momentos de asombro Artemio Espada Clark cayó en la cuenta de que aquellas figuras se iban haciendo cada vez más pequeñas conforme se iban presentando ante sus ojos. Las esferas comenzaron a botar. Los rombos olían a quesito. Los triángulos abrían los ojos. Las circunferencias giraban alrededor de los poliedros. Todo cambiaba al tiempo que iba cobrando vida. 41:45
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Continuará...


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Montano imagina el Manantial

La noche cae sobre la ciudad de forma desigual. En los barrios elegantes es una colcha de terciopelo azul que arropa a los niños buenos. En los barrios bajos la noche es, en cambio, el antifaz que arropa a los niños malos. ¿Captáis la sutil diferencia?

Ya empieza a hacer frío. Montano vuelve a sentir el placer de meter las manos en los bolsillos de la gabardina y dejar que los dedos se le tropiecen con el forro descosido o con algún objeto inesperado: una cajetilla de tabaco, una lata de sardinas sin abrir, un prospecto de una academia de informática, un sobrecito de té,...

El Pesca también debe de sentir fresquillo a estas horas porque se sube el cuello de guata de su chaqueta.

Manuel Montano: - Podíamos haber cogido la moto, Pesca. Ya no hace tiempo pa pasear.

El Pesca:- Pues para la moto ni te cuento. Además, así llegamos antes

MM: -Ji, ji, ji

EP: - ¿Oye, qué, encuentras El Manatial de la Noche o no?

MM: - ¿El Manantial? Ni de coña. Y mira que ya llevo tiempo dándole vueltas...

EP: - Pues a lo mejor es eso, que no paras de darle vueltas. Tú, ¿cómo te imaginas que puede ser? Yo me lo imagino como si de pronto vinieran trescientas ballenas y empezasen a soltar el chorro, ese que tienen, todas a la vez. Pero en vez de agua les saldría cubata, orujo o gaseosa, a elegir

MM: - ¡Mira que eres burro!

EP: - ¿Tú cómo te lo imaginas?

MM: - Pues ese es el problema, Pesca, si es que la noche no está para imaginar sino para vivir..

EP: -¡Claro! ¡Para vivir!

MM: - Sí. Imaginar está bien cuando aún te queda tiempo, por la tarde, un ratito. Pero por la noche lo que hay que hacer es vivir intensamente. O sea que vamos rápidamente al cafetín del antillano a ver si nos ligamos a un par de tías, que ya va siendo hora...

EP: - Hora o ... año

MM: - Mira, para ti podría ser morena, que te van, ¿eh? Yo, en cambio, la prefiero clarita. Y luego podemos bailar unos meneíllos y nos las llevamos al...

EP: - Bueno, Monty, menos mal que la noche no está para imaginar que si no... ¿Dónde dices que nos las llevamos?

La ciudad es un huerto en eterna primavera. Imagínate cuando crezcan todos los sueños esparcidos en semillas. Ese día, a mí, dejadme simplemente una silla delante de la ventana.

Escuchar: El Manantial de la Noche


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Fuera del Tiempo

Fuera del Tiempo, un cuento de Nano.

(Suenan las campanas del reloj... muchas campanas, muchos relojes...)
Bienvenido a Fuera del Tiempo. (Lourdes Guerras).
Fuera del Tiempo tienes muchas cosas que ver, pero ninguna que hacer.
Puedes verte a los nueve años con la naricilla pegada a la ventanilla del autobús que te lleva por caminos que nuuunca habías visto.
O a los noventa en un contíiinuo vaivén de mecedora... run... ran... run ran... ... run ram...
Fuera del tiempo es cuando tienes más tiempo para todo.
Tic tac tic tac tic tac tic tac tic tac... ¡Tic tac!
Es el momento del ... Tac tic
Tac tic....
Tac tic...
Tic...
Tic...
Puedes pasarte el viaje sintiendo solamente el olooor de la canela o escuchar una canción que nuuunca se acaba.
¿Te gusta estar conmigo fuera del tiempo?
Es aquí, o ahí, donde te das cuenta de que el tiempo no es más que un sucedáneo de la vida.
Abre las manos.
¡Cógelo!
Y déjalo correeer...
Hace mucho tiempo, cuando todavía no se había descubierto que el tic iba después del tac, y el tac después del tic, nadie se preocupaba de llegar a la hora. Bastaba con decir "te espero en ese tac", o si no "ven a verme cuando cruces el tic".
En aquel entonces a La Tierra no se le había pasado por la cabeza la idea de dar vueltas. Los hombres entonces se dividían en dos: los que vivían en el lado tic y los que dormían en el lado tac. Es decir, el lado iluminado por el Sol y el lado iluminado por la Luna.
Los primeros conocedores del Tiempo fueron aquellos que vivían cerca de la frontera que había entre el tic y el tac. Les gustaba pasar de un lado a otro, dependiendo de lo que tuvieran que hacer.
Si querían tostarse al Sol pasaban a Tic.
Y, si se cansaban y querían dormirse, pasaban entonces a Tac.
Aquellos hombres tan viajeros y ocupados se les llamó Péndulos.
Para saber cuántas veces un Péndulo había estado en la región de Tic o en la de Tac un hacendoso hojalatero inventó el primer reloj de la Historia.
Cada viaje de ida y vuelta se contaba como Un Segundo por ser la segunda vez que se cruzaba la frontera entre el Tic y el Tac.
Cada vez que el hojalatero hacía sesenta segundos los metía en unas diminuuuutas cajitas que, por su tamaño, pasaron a llamarse Minutos o Diminutos.
Estos Minutos los almacenaba en cajas de sesenta unidades y les tenía tanto aprecio como al oro. Por eso los bautizaron con el nombre de Oros. Aunque era para diferenciarlas del metal se les cambió después por el nombre de Horas.
Tantas y tantas cajas de Tiempo acumularon los Péndulos en las fronteras del día y la noche, quiero decir del Tic y del Tac, que La Tierra empezó a inclinarse por el lado que más pesaba, el lado del Tic.
Y luego por el lado del Tac.
Y de la oscilación, comenzó el movimiento.
Y del movimiento, la rotación.
Y fue entonces cuando todo el mundo, sin saberlo, pasó a cruzar el Tic y el Tac sin moverse del sitio. Es decir, todo el mundo se convirtió en un viajero constante del Tiempo que, a partir de entonces, empezó a hacer Tic y después Tac.
Y otra vez Tic.
Y otra vez Tac.
Tic
Tac...
Tic
Tac...
Tic...
Si quieres pasar del Tac a donde quieras vente Fuera del Tiempo.
Es ahí donde te das cuenta que el Tictac de un reloj no es más que un sucedáneo de la vida


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San Montano se aparece en la Farmacia

La nube empieza justo encima de la viejecita que pasea colgada de un paraguas amarillo. Amarillo primavera.
Menos el paraguas y un semáforo rojo, todo es gris.
Otras nubes, pero éstas de baho, se estampan dulcemente contra los escaparates, por dentro, hurtando a la mirada de Pablito la nitidez de los pasteles de la pastelería, de los tornillos de la ferretería, de los mecheros del estanco, de la báscula de la farmacia.
Chapotean junto a la acera las tres ruedas de la moto que se detiene bajo la culebrita de la farmacia. Un hombre desciende de la moto, se apea, mejor dicho. Y su vista recorre los ciento ochenta grados que abarca el abanico de la "rúa". En un primer plano vemos que hay lágrimas en sus mejillas. Lágrimas en su barbilla. Lágrimas en el borde de su sombrero. No, no es él, es el cielo el que "chora", es el cielo el que "chove"...

MM:- ¡Vaya toalla! Llevo el sidecar con dos palmos de agua. Vamos, ni que me dedicara al transporte de ranas. ¡Será posible! Digo yo que debería hacerle un agujero en el fondo para que fuera escurriendo. O eso, o ponerle techo, pero hay que hacer algo. A ver, ... éste ...debe ser el número. ... ¡Qué nervios!

Tras el mostrador de madera que alguna vez no fue gris, la farmacéutica ladea la cabeza y deja que su coleta caiga sobre el hombro derecho. Lleva una bata blanca que contrasta, aún en la penumbra, con su pelo rubio. Sus dedos manejan un cepillo de dientes envuelto en papel de celofán que recorre el mostrador haciendo por quinta vez consecutiva el trayecto entre Ribadeo y Santiago. Ella piensa que debería encender la luz. Que no se ve ni "carallo". Pero le da pereza moverse y está agusto así.

De pronto, en un ligero contraluz, aparece en el umbral el hombre de la gabardina y del sombrero chorreante. Se inclina sobre la cintura cortésmente y le dice:

MM:-Esto...hum.. jmjm... gl... globitos de esos .... ssa..sa...sanitarios, ¿tiene?

La chica continúa ayudando al cepillo de dientes a hacer el trayecto Santiago-Ribadeo, por Villalba.

MM:-Señorita.. ¡Señorita! D... decía yo que si tienen ... preservativos. ... Pero.. , mujer, ¿n... no me conoces?

Ella ha apoyado los codos y la cintura en el mostrador. Dejó, por fin, el autobús azul y ahora solo mira fuera, como siempre cuando llueve.

MM:- Es una pena que no me puedas ver, muñeca. Sólo quería decirte que he pasado por aquí, y quise venir a ver si estabas bien, cómo te iban las cosas y tal... umm...Bueno... también quería decirte que ... que... um... ¡¿qué te quería decir yo?! Ah, sí...ej...que en mi cochambrosa moto siempre habrá un sitio para ti. Aunque sea un sitio pasado por agua. Y... , ahora que no puedes oírme, aprovecho para decirte que te quiero y que me gustaría que fueras feliz... Yo... yo soy un tipo duro y puedo andar dando tumbos en la moto. Pero tú, ... tú debes ser feliz porque ¡te lo mereces, hombre!.. digo, mujer!

Otra voz masculina:- ¡Buenas! ¿Tiene hipofibrina en suspensión y en grajeas? ...¿Señorita? ... ¿Señorita? ... ¿Tiene hipofibrina en suspensión y en grajeas?

Manuel Montano salió a la calle, montó sobre la película de agua que cubría el sillín de muelles y miró el escaparate de la farmacia. La luz se había encendido y la chica estaba trepando por una escalera de aluminio. El detective aguardó aún unos segundos y arrancó pensando que el mundo era como una estación de lavado y engrase gigantesca.

MM:- De lavado sobre todo.


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Montano, una lluvia de Ventano

MM: -"¡Joder, cómo cae!"

Manuel Montano maldijo las motos descapotables, las tardes de lluvia traicionera, los sombreros de fieltro que calan, las gabardinas que no transpiran, y los mecheros que no prenden.

A su lado, el Pescaílla asentía mecánicamente.

MM: -"¡Mecagoendiez! A mí se me ha mojado el tabaco, la chaquetilla,..."

EP: -"¡Qué desastre! Pa una vez que compras..."

La avenida estaba vacía, si descontamos los cuarenta litros por metro cuadrado que rodaban calzada a bajo. Montano y el Pesca habían pillado cobijo bajo la cornisa de una tienda de óptica. Y allí estaban los dos blasfemando frente a una preciosa colección de gafas, lentes, focos, espejillos, lentillas, microlentillas, catalejos, y más de media docena de fotos de sonrientes miopes en monobiquini.

MM:-"¡Jo, cómo están las modelos, eh, Pesca? Pues fíjate que me parece que yo nunca he hecho el amor con una chica con gafas."

EP:-" Supongo que se las quitarán"

MM:-"..N...No sé si se las quitarán... tampoco he hecho mucho el amor con chicas que no llevaran gafas... ¡Ay! Como no pare pronto, nos vamos a retrasar un huevo."

EP:- "Si es que a quién se le ocurre coger la moto con el tiempo que hace. Pues tienes que saber que el último que hizo esperar al Baff y al Rata lo encontraron flotando en el Nilo. Y total, por un cuarto de hora que se despistó."

MM:- "Pero, tío, ¿cómo vamos a andar en la moto con lo que cae? ¿Tú te has fijao? ¿Te crees que es un vehículo anfibio? Mira, Pesca, esa... sí que nos sacaba de apuros.¿Le hacemos autoestop?"

Allí estaba: una rubia de pelo lacio que se había bajado de un convertible amarillo y desplegado un paraguas de fantasía, comprado en París, sin duda.

La rubia se dirigió a la puerta de la óptica. Atrás quedó un chófer con gorra guardando el volante.

LR:-"Perdón..."

MM:-"No se preocupe"

LR:- "Es que... querría mirar el escaparate un momentito..."

EP:-"Pues mire, mire usté. La verdad es que hay mucho que ver."

MM:-"Sí, es muy "vistoso". Como que es una tienda de gafas. Je"

EP:-"Para que "veas". Jia..."

MM:-"E..."vidente" ... mente"

LR:-"Querría comprar unas gafas y no decido cuáles..."

MM:-"Pues nosotros le podemos ayudar. Tenemos mucha "vista" en esto"

EP:-"Bien "mirado", tiene razón"

MM:-"Con nuestra ayuda se puede usté comprar las gafas "en un abrir y cerrar de ojos"

LR:-"jajajaja!"

EP:-"Es que mi socio es un "visionario"

LR:-"Bueno... me dejaré llevar por sus consejos, porque son ustedes dos caballeros muy elegantes..."

MM:-"Hombre..."

LR:-"... Y, después, si lo desean, tendré mucho gusto en acercarles a algún lugar. Porque creo que no encuentran taxi, ¿no?"

MM y EP:-"¿Taxi?"

Manuel Montano y el Pesca intentaron recordar en vano cuál fue la última vez que habían cogido un taxi. Pero dulces campanillas empezaban a sonar en sus oídos.

MM:- "Mire, esas le quedarán que ni pintadas. Pruébese esas. Y... y estas otras... esas, como las de Gandhi."

LR:-" A ver, a ver..."

La mujer se metió para adentro y estuvo unos minutos conversando con un dependiente que era tooodo sonrisa, y que no llevaba gafas. Luego se probó una docena de gafas en una docena de espejos y por fin se decidió por las primeras que Montano le había aconsejado.

MM:-"Mira, Pesca. Cómo entiende la tía, anda que no tengo gusto yo para escogerle gafas a una señorita guapa como esta. Oye, cuando montemos en su coche yo me pido detrás, eh? Con ella. Yo la vi primero."

EP:- "¡Pero qué dices! Detrás tengo que ir yo, que fui el primero que le habló. ¡No te digo!"

MM:- "¡¡Pero cómo que le hablaste, si se dirigió a mí!!! Me dice... dijo "señor Montano"... bueno, no dijo señor Montano..."

EP:-"Si lo que quería era ver el escaparate que estaba yo allí delante enseñándole las gafas..."

MM:-"Que no... shut... ya sale, calla... yo delante"

EP:-"Si trae las gafas puestas, parece otra..."

MM:-"Y qué bien le sientan, y sí..."

LR:- "¿... Ha... han visto ustedes a dos caballeros que estaban aquí hace un momento?

MM:-"Sí, éramos nosotros... este señor... y yo"

LR:-"¿Ustedes? ¡Pero si a ustedes es la primera vez que les veo en mi vida!"

MM:-"¿Pero qué dice esta mujer...?"

LR:- "¡¡¡Ah... déjenme en paz!!! ¡Vaya un par de gamberros!"

Y de este modo la rubia extendió su paraguas para no mojarse sus gafas nuevas antes de llegar al coche.

MM:-"Hay que ver..."

EP:-"¿Habrase visto?...."

MM:-"¡Joder.. que no para, ¡eh?"

EP:-"Pues ya podemos ir buscando un agujero donde escondernos... ¿Tú tienes algún piso franco en las afueras o algo? Porque ya llevamos media hora de retraso y no nos salva ni el tribunal constitucional"

MM:-"Bueno, pues vamos andando, Pesca... Mira, yo me quito la gabardina, nos la ponemos sobre la cabeza... así, como una capa, déjame que te coja por el hombro, hombre, no te va a pasar nada... ¿Te mojas así o no?"

EP:-"No... así... sólo la pantorrilla"

MM:-"...¡Ay....! Po yo creo que lo que ha pasado... ej que las gafas estaban mal graduadas, y claro, que por eso no nos ha reconocido."

EP:- "Será por eso, sí"

MM:-"Je, te voy a contar un chiste que oí contar a uno por la radio el otro día. Es una pareja que está en el parque...No, es una pareja que está haciendo el amor en un parque, ¿no?. Y el chico era un poco miope y... llevaba gafas. Y le dice la chica:"ay, quítate las gafas que me raspas"... Entoces va el tío, se las quita, y al rato le vuelve a decir la chica: "Oye, ponte las gafas porque te estás comiendo la hierba"... es que yo me partía...(risas)"

EP:-"¿Que se estaba comiendo la hierba?"

MM:-"Sí"

EP:-"Pues sí que tenía poco tacto el menda ese en el paladar"

MM:-"¿Qué tal vas, te mojas?"

EP:-"No, sólo en las pantorrillas, con el aire..."

MM:-"Bueno... y... no hay nada más natural que que un Pescaílla se ponga un poco a remojo... ja ja..."

EP:-"Pues anda, que un merluzo como tú...je!"

MM:-"Pero qué dices, merluzo. Será un bonito, como yo, hombre..."

Manuel Montano y el Pesca se perdieron bajo la lluvia. La ciudad se lavaba intensamente la cara... y los sobacos. Se lavaba, se lavaba la babosa


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